Capítulo 35: Marco Antonio.
Dos días posteriores a su conversación con la periodista, Elías pensó que había enfrentado lo peor. Sin embargo, el poder siempre atrae a rivales, y el apellido Montero parecía destinado a lidiar con amenazas constantes.
Esa mañana, Elías salió temprano para una reunión urgente fuera del hotel. La ciudad, envuelta en su habitual tono gris, parecía estar sumida en una inquietante tranquilidad, como si Madrid estuviera conteniendo el aliento. Elías creía que volvería en unas horas, sin saber que