Capítulo 34: Reina sin trono.
La noche en Madrid era espesa y húmeda, como si el aire tuviera consciencia de una oscuridad inminente. En la parte superior del hotel Monarca, la suite presidencial carecía de música y vino, solo se escuchaba el lento deshielo del hielo en un vaso de whisky. Graciela Montero miraba las luces de la ciudad, frunciendo los labios y manteniendo la vista en el horizonte, como si pudiera vislumbrar más allá de los edificios y de los hombres que habían intentado dominarla durante toda su vida.
—¿Sabe