Mientras desayunaban, Serhan se mantuvo callado, pero sus ojos se paseaban entre su madre y la mujer que ahora portaba su apellido.
Nermen parecía estar muy complacida, y Aysun estaba relajada.
Nermen les contó anécdotas de su vida de estudiante, y también le contó historias de Serhan cuando era un niño. De repente el celular sonó.
—Hijo, no vayas a consternar ese artefacto, estamos en el primer desayuno de tu matrimonio.
—Quizás es algo importante.
—Que esperan unos minutos, ya falta poco.
Es