Todos almorzaron, después Aysun subió las escaleras, Serhan subió después que ella y entró a la habitación sin llamar. Aysun lo miró con reproche.
—¿Por qué no tocas la puerta?
—Esta es mi casa, no tengo porqué tocar. Además, eres mi mujer.
—Sabes que no soy mujer.
Él fijó la mirada sobre ella y se acercó más, Aysun retrocedió.
—¿Me tienes miedo? Se quedaron viendo fijamente.
—No te me acerques.
—Eres mi mujer —la sujetó con fuerza de la cintura, ella gimió del susto e interpuso sus manos entre