El sonido amortiguado de una playlist animada sonaba de fondo, mientras la ropa estaba esparcida por todas partes: sobre la cama, la silla y hasta en el alféizar de la ventana.
Francine se probaba prendas y se miraba al espejo con aire crítico.
Malu estaba sentada en el suelo, con las piernas cruzadas, un panecillo de queso en una mano y el celular en la otra, observando todo como una jueza de desfile de moda.
—Malu, necesito comprar algo de ropa y una bolsa nueva. ¿Vamos de compras?
—No sé… tú