Las luces del salón ya habían cambiado de color, abandonando la sofisticación clásica del cuarteto de cuerdas para sumergirse en el ritmo más vibrante del DJ.
La pista de baile, iluminada por haces de luz dorada y azul, atraía todas las miradas.
Dorian condujo a Francine hasta el centro, y ella, más ligera después de toda la tensión anterior, dejó que su cuerpo se soltara con la música.
El contraste entre la postura rígida y elegante de él y el swing natural de ella era magnético.
Francine rió