Dorian extendió la mano hacia Francine, que aún estaba un poco aturdida por todo lo que había pasado.
El gesto fue firme, pero no impositivo, como si dijera sin palabras: ven conmigo.
Ella tomó su mano, sintiendo cómo sus dedos se entrelazaban brevemente antes de que él la ayudara a bajar del escenario.
Los aplausos todavía resonaban cuando pasaron junto a Pascal, que inclinó ligeramente el cuerpo en un gesto casi ceremonioso y comentó, con una sonrisa cargada de ironía y admiración:
— Una muje