Mundo ficciónIniciar sesiónEl aroma a café recién hecho se extendía por la cocina iluminada, mezclándose con el olor dulce del pan que acababa de salir de la tostadora.
Francine se sentó a la mesa con el cabello suelto, la piel radiante de quien había estado cuidándose con más disciplina en las últimas semanas.
Adele, como siempre, estaba impecable, cortando frutas en rodajas delicadas para armar el plato de ambas.
— No tienes idea de lo diferente que estás —dijo Adele, regalándole una sonrisa orgullosa—. La dieta, el ejercicio… todo eso te dejó aún más hermosa. No solo hermosa, sino… dentro del estándar que cualquier agencia exigente querría.
Francine soltó







