Mundo ficciónIniciar sesiónFrancine se dejó caer sobre la cama, exhausta después de un largo día atendiendo clientes en el café.
El cuerpo le dolía, pero la mente seguía inquieta. Tal vez por eso tomó el celular casi sin pensarlo, deslizando el dedo por la agenda hasta encontrar el nombre que siempre le traía consuelo inmediato.
— ¡Malu! —dijo con una sonrisa al ver el rostro de su amiga al otro lado de la pantalla—. Llamé solo para matar la nostalgia.
— Y justo necesitaba escuchar tu voz —respondió Malu, llena de energía—. Pero dime, ¿estás bien? Te veo la cara más afinada… no estarás dejando de comer, ¿verdad?
Francine rió, apoyando la man







