Cassio solo respondió con una sonrisa provocadora, acomodándose el saco e inclinándose en la silla, como si se sintiera completamente cómodo con la advertencia silenciosa.
Malu, por su parte, apretaba la copa entre los dedos, nerviosa.
El perfume sofisticado a su derecha y la presencia imponente a su izquierda casi la dejaban sin aire.
El salón, iluminado por candelabros de cristal, comenzaba a aquietarse cuando el subastador subió al pequeño estrado, abriendo el catálogo en sus manos. Aun así, el murmullo de los invitados persistía en algunos rincones.
Malu, intentando camuflarse en aquel mar de gente elegante, se refugió en el catálogo entregado en la entrada.
Pasaba las páginas con atención, como si descifrara un código secreto, cada descripción más elaborada que la anterior.
Cassio, sentado a su lado, se inclinó lo suficiente para que su voz grave fuera audible solo para ella:
— Este anillo es interesante… — dijo, señalando una pieza de esmeralda rodeada de diamantes en la página