Mundo ficciónIniciar sesiónCuanto más el auto se acercaba a la mansión, más el corazón de Francine golpeaba como un tambor dentro del pecho.
El sonido del motor se mezclaba con el latido en sus oídos, haciendo imposible distinguir dónde terminaba la realidad y dónde comenzaba la desesperación.
Una chispa de esperanza, casi infantil, brilló







