99 - Estoy a salvo

Mientras presionaba a Francine contra la pared, Natan siguió destilando veneno en forma de palabras:

—Me debes todo, Francine. Fui yo quien te mantuvo mientras jugabas a ser modelo. Yo te saqué de ese alojamiento mediocre, por no decir tugurio, y te puse en una casa de verdad. Yo pagué tus dietas absurdas, tu nutricionista, tu médico… ¿o ya te olvidaste de los desmayos

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