Capítulo 82. El Instinto del Guardián
En el exterior de la clínica, el aire gélido de Londres no parecía afectar a Ares. El imponente perro estaba de pie junto al coche negro, con los músculos tensos como cuerdas de piano y las orejas erguidas. Nikolai, el chófer de confianza de Aslan, sostenía la correa con ambas manos, sintiendo cómo el sudor frío le recorría la nuca a pesar de la baja temperatura.
Ares no era un perro común; era una fuerza de la naturaleza. Sus patas se hundían en el pavimento mientras intentaba arrastrar a Niko