Capítulo 83. Nido de Serpientes
En el opulento salón de la residencia, el tintineo de una cucharilla de plata contra la porcelana era el único sonido que competía con el silencio tenso. Victoria observó a Isabella por encima del borde de su taza de té, con esos ojos gélidos que parecían capaces de diseccionar el alma de cualquiera.
—Me decepcionas, Isabella —soltó Victoria de repente, dejando la taza sobre la mesa con una elegancia letal—. Siempre presumiste de ser una mujer que obtenía lo que quería. Te di vía libre, te puse