Capítulo 172. El precio de la culpa
La noche en las cercanías del Támesis era un monstruo húmedo que se tragaba la luz. Livia avanzaba a trompicones por la maleza, con la linterna vieja apagada en su mano derecha. No se atrevía a encenderla; sabía que el más mínimo destello la convirtivía en un faro para los hombres que la buscaban. Las ramas bajas de los sauces y los espinos le desgarraban la ropa y le infligían pequeños cortes en las mejillas, pero el dolor físico era una caricia comparado con el tormento que le devoraba el pec