Capítulo 174. El teatro de la supervivencia
—¡Cierra el pico, maldita loca! ¡Que te calles! —rugió Gregory mientras con la mano le presionaba un trapo sucio contra los labios, sellando la "reja" de sus lamentos.
—¡No... por favor, la niña no! ¡Si se despierta va a llorar! ¡Déjame!
—¡Ponle el trapo de una puta vez!
—¡No... déjame! ¡Aslan, el perro... Ares! ¡No toques a mi bebé!
—¡Sujétale los brazos, Gregory! ¡Muérdete la lengua, perra!
—¡Quita... suéltame! ¡No...!
¡ZAS!
El sonido seco del puño de Gregory impactando contra el pómulo de A