73• Cuidar de nuestros hijos.
Mi corazón dio un salto extraño.
—Margaret era frágil en ese entonces —continuó él—. Tenía esa luz… pero estaba inestable, rota por dentro. Y Frank veía esas cosas, las olía, como un depredador.
Su mandíbula se tensó.
—Se aprovechó de su vulnerabilidad. Era encantador cuando quería. Tenía esa forma de envolverte sin que te dieras cuenta. Y… la cautivó. La envolvió antes de que ella entendiera quién era realmente.
Me imaginé a mamá joven, hermosa, con esa sonrisa triste que siempre guardó para s