68• Como una familia.
Me quedé sin palabras al verlo ahí, parado frente a mí, sosteniendo aquel ramo de lirios blancos como si en ellos estuviera escondida la única forma que tenía de acercarse. Nunca lo había visto así, nunca lo había visto derribar todos sus muros al mismo tiempo. Y mientras más lo miraba, más sentía que algo dentro de mí se aflojaba, como si un nudo muy antiguo en mi pecho empezara a deshacerse. Richard siempre había sido el hombre firme, impenetrable, dueño de una calma que podía convertirse en