69• Te estábamos esperando.
A la mañana siguiente, estaba frente al espejo de la habitación, abrochándome el último botón del vestido mientras Richard buscaba algo en su armario. Escuché cómo suspiraba y luego cómo se acercaba con dos corbatas colgando de la mano.
—Nora —dijo con ese tono ligeramente desesperado que siempre me hacía sonreír—, ¿cuál me pongo? ¿La azul o la gris?
Giré hacia él y lo observé un segundo. La camisa blanca, las mangas aún sin doblar, el cabello peinado hacia atrás… Había algo en su concentración