110• Seré fuerte por los tres.
No sé en qué momento dejé de escuchar con claridad.
Las voces llenaban la sala, pero me llegaban distorsionadas, lejanas, como si estuviera sumergida bajo el agua. Veía labios moverse, manos agitándose, cuerpos cruzando de un lado a otro… pero nada parecía real. Todo tenía la textura de un mal sueño. Y yo deseaba con todas mis fuerzas que lo fuera.
Porque Richard no podía… no podía haberme dejado así. No ahora. No cuando nuestra pequeña estaba a punto de llegar. Tenía que verla. Tenía que estar