El aire en la mansión parecía más pesado que nunca. Cada rincón estaba lleno de ecos de palabras no dichas, de decisiones que ya no podía deshacer. Las horas que habían seguido a la aparición de Viktor y su padre, y a la revelación de Evelyn como su prometida, pasaron como un borrón confuso, y todo lo que podía sentir era un vacío abrumador.
No podía dejar de pensar en Viktor. ¿Cómo había podido? ¿Cómo me había hecho creer que podíamos construir algo juntos, solo para destrozarlo con una verdad