Alina Petrovna
Desde mi ventana, la escena se desplegaba ante mis ojos con una claridad inquietante. El jardín de Viktor estaba iluminado por luces tenues que colgaban de los árboles, creando un ambiente casi mágico, como si la oscuridad de la noche pudiera ser ignorada por un momento. El aire estaba impregnado con risas apagadas y murmullos que se mezclaban con el sonido de los cristales al chocar, el perfume de la exclusividad flotando entre la brisa. Era una fiesta privada, tan lujosa como d