Viktor Volkov
El oleaje golpeaba con fuerza contra las rocas que rodeaban mi casa en la isla. Su sonido constante llenaba el silencio de la noche, acompañado solo por el leve crujir del cigarro entre mis dedos. Dmitry estaba apoyado en la baranda frente a mí, jugando con su copa de vino mientras su mirada vagaba por el horizonte. Podía sentir que estaba preparando sus palabras, siempre cuidadoso pero con ese tono que me irritaba: el de quien creía saberlo todo.
—No lo entiendo, Viktor —dijo fin