~Dominic~
Una hora, una maldita hora habíamos estado aquí y él no quería hablar, pero yo comenzaba a verlo en sus ojos, su alma quebrándose, el dolor estremeciendo su ser sin piedad.
Estaba por hablar y eso era todo lo que necesitaba.
—Otra vez —dije sin levantar la voz, con los brazos cruzados al pecho, escuchando sus gritos de dolor una vez más.
—Por favor… se lo diré, se lo diré…
Levanté la mano, deteniendo la tortura. Su pecho aún burbujea por la plata en polvo que trataron de meter a