~Damien~
La había buscado más de lo que pensaba; había perdido la cuenta de los días y las noches en las que apenas podía dormir sin encontrarla.
Me estaba volviendo loco, malditâmente loco, y esto era su culpa.
¡BAM!
La botella estalla en miles de pedazos al estrellarla contra el suelo; el vidrio se esparce por todos lados, incluso rompiendo mi piel, pero ni eso siento ya.
—Maldita seas, Alana, maldita seas. Voy a encontrarte a donde sea que estés y te traeré de regreso. Tienes que estar