—Tú, como el hijo mayor de la familia Fuentes, ya sea que solo quieras jugar con ella o tengas intenciones serias, al menos deberías respetar lo que está establecido. Espera a que mi contrato termine, y entonces tendrás derecho a estar con ella—dijo César, mirando a Lorena como si fuera un simple objeto.
Lorena, que estaba detrás de Adrián, apretó los puños con fuerza, temblando.
En ese momento, se sentía como si la hubieran despojado de toda dignidad y arrojado desnuda a la calle.
—¿Amante secr