Capítulo 41
Lorena no dijo nada, pero asintió ligeramente, algo a regañadientes.

Apenas Adrián notó su gesto, le puso la mano en el cabello y la despeinó por completo.

—¡Adrián! —dijo Lorena, enojada.

—¡Buenas noches, doña Lore!

Tras despedirse, Adrián salió corriendo, dejando a Lorena parada en la puerta.

A la tarde siguiente

Adrián llevó a Lorena hasta el edificio del gobierno de Ciudad del Norte.

—Espera en el carro. No tardaré mucho —le indicó Lorena antes de bajarse.

Adrián asintió obedientemente.

Afor
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