En la parrilla, mientras esperaban que llegara la comida, doña Marta llamó por celular.
Lorena se sorprendió un poco, pero respondió de inmediato.
—¿Hola, doña Marta?
—Señorita Lorena, ¿tiene usted un momento? Tengo algunas preguntas que me gustaría hacerle —dijo Doña Marta con un tono amable y respetuoso.
—Dígame usted doña Marta —respondió Lorena. Durante estos tres años, Doña Marta siempre había sido muy buena con ella, y Lorena la respetaba mucho.
—Es que, señorita, ¿recuerda que antes usted