—¿No habíamos quedado en que, si me tenías que decir algo, lo dirías por celular?
Lorena abrió la puerta y quedó paralizada de la sorpresa.
César.
¿Él? ¿Qué hacía él aquí?
—Por celular, ¿con quién quieres hablar por celular?
Lorena permaneció en shock durante unos segundos, sin poder reaccionar. Pero cuando finalmente lo hizo, intentó cerrar la puerta con fuerza.
¿Pero cómo iba a igualar la fuerza de un hombre hecho y derecho? Con un leve empujón, César logró abrir la puerta y entró de una vez.