César estaba a punto de colgar la llamada, pero al ver la expresión confundida de Lorena, el sonido del teléfono que seguía sonando lo hizo volver a la realidad.
Contestó.
—¿Cómo…? —empezó a hablar, pero fue interrumpido por una voz de mujer llena de ira.
Era la madre de Teresa.
—César, ¿estás loco? Mi hija se fue contigo a Valle Motoso de vacaciones y desapareció durante tres años. Ahora, por fin la encontramos, y tú lo que haces dejarla embarazada y luego abandonarla. ¿No te da vergüenza ser t