Adrían agarró del brazo a César con fuerza, ayudando a Lorena a liberar su muñeca de la mano de él.
César se quedó furioso. No forcejeó con Adrían, sino que aflojó el agarre de inmediato.
Aprovechando el momento, Adrían colocó a Lorena detrás de él, interponiéndose entre los dos como un escudo protector.
¿De intimidar hablas?
César sentía incredulidad. Claramente había sido Lorena quien le había zampado la cachetada primero, ¿quién estaba intimidando a quién?
¿Y esto contaba pues entonces como i