Aunque el traje estaba completamente empapado, su color oscuro todavía lograba cumplir su propósito.
—¡Cof... cof...! —Lorena no paraba de toser después de haber tragado agua de la piscina, su cara estaba roja de tanta agua que había tragado.
Adrían le daba palmaditas en la espalda, ayudándola a expulsar el agua que había entrado en su nariz.
—Voy a llevarte de regreso, hermosa. Date una ducha caliente y cámbiate de ropa —propuso Adrían, al notar que Lorena comenzaba a recuperarse.
—De acuerdo..