—¿¡Pero entonces en ese entonces ya estaba coqueteando con otros!? —César Balan pensó con furia contenida.
Lorena escuchaba las palabras de don Piccolo con cierta duda. Su intuición aguda le decía que algo no encajaba.
¿Qué estaba haciendo el viejito Piccolo? ¿Tratando de organizar una cita entre ella y César?
Solo imaginarlo le provocó un escalofrío. Inmediatamente inventó una excusa para despedirse.
—Don Piccolo, tengo cosas pendientes por hacer. No quiero interrumpir más su inspiración, así q