Claire
El invernadero se cierra tras de mí como un secreto demasiado pesado. La puerta gime, apagada, y al instante mi respiración se vuelve más corta. El aire es denso, saturado de humedad y de aromas embriagadores: flores hinchadas de savia, tierra húmeda, hojas que sudan. Cada inspiración me quema la garganta, como si el lugar mismo me obligara a tragar el peso de mi culpa.
Y entonces veo a Antoine.
Apoyado contra la mesa central, sus anchos hombros se dibujan en la penumbra. La luz turbia q