Mundo ficciónIniciar sesiónAntonio arquea una ceja, pero no se inmuta. Sus labios esbozan una sonrisa que no tiene nada de inocente. Es la sonrisa de alguien que ha aprendido a vivir al borde del precipicio y ha perdido el miedo a caer.
— Entonces tendremos que ser más cuidadosos.La palabra resuena en el aire como una provocación, como un desafío lanzado a la cara de mi culpa. Porque lo que él me promete no es prudencia, es repetición. Más noche







