Claire
No he dormido.
No realmente. Apenas unos instantes robados a la noche, hechos añicos al segundo siguiente por un sobresalto, un latido demasiado fuerte, o esa imagen que vuelve una y otra vez: su boca contra la mía, sus manos sujetándome como si tuvieran derecho a poseerme. Incluso en las raras ocasiones en que mis párpados lograron cerrarse, tuve la sensación de sentir su aliento contra mi piel.
En el silencio de la habitación, cada ruido se magnifica. Las ramas del viejo roble que rech