Alba
Regresamos a casa, entreabriendo la puerta de nuestro reino, cansados pero aliviados. La luz filtra a través de las cortinas, suave, dorada, casi tímida. Baila con las sombras, creando patrones delicados en el suelo. El mundo afuera sigue girando, pero aquí, todo parece detenido, como si el tiempo nos hubiera concedido una pausa preciosa.
Su brazo pesa en mi cintura, su respiración roza mi nuca, cálida y regular, como una melodía familiar. No me muevo. Dejo que este silencio me envuelva, u