Atormentado.
Arthur Orlov.
Paso en medio de dos de mis hombres que resguardan el lado dentro de la puerta de mi mansión.
—Si la señorita Norwood viene, no la dejen pasar.
Y sé que mi voz ha resonado en cada rincón. Sé que los toma desprevenidos. Pero estando en mi zona segura, es como si la presión en todo mi cuerpo me forzara mucho más.
Con pasos decididos y rápidos voy a mi habitación. La oscuridad y el frío me reciben, pero hay algo no se siente bien.
Con la respiración agitada, tomo asiento en la cama.