Aferrada al orgullo.
Gia.
En los siguientes tres días mi angustia no se desvanece. La primera noche tras lo ocurrido, aunque parezca horrible de mi parte, me afectó mucho más que la muerte de Lev. Cada vez que lograba alcanzar mi sueño solo era para que apareciera su mirada severa, sus palabras frías y su tacto tan ausente y tan caliente a la vez, despertándome completamente mojada, susurrando su nombre.
Ahora casi amanece. Estoy preparándome para dejar esto a un lado. No puedo seguir viendo desde la oscuridad haci