Mundo ficciónIniciar sesiónLa oficina se había convertido en un campo minado de formalidades tensas. Maximiliano y yo nos movíamos con la cautela de extraños obligados a compartir el mismo espacio, cumpliendo al pie de la letra las reglas que habíamos establecido en mi apartamento. Maximiliano había estado viniendo a mi apartamento varias noches seguidas y se iba al terminar, no voy a decir que no me dolía nada, quizá un poco, pero yo misma lo acepte y puse las reglas, y Dios mío, la verdad es que no quería que esto pa







