Hay una ley no escrita en el mundo de la conservación que dice que el tiempo es, a la vez, el mayor enemigo y el mejor aliado de una obra de arte. El tiempo oxida los barnices, pero también asienta los pigmentos; el tiempo agrieta la madera, pero también le otorga una pátina de autenticidad que ninguna mano humana podría replicar. Hoy, mientras el sol de la tarde se filtra por las persianas de nuestra casa, comprendo que Alexander y yo hemos dejado de ser restauradores para convertirnos en la p