Hay un instante preciso en el secado de una obra maestra donde el aceite y la resina dejan de ser elementos individuales para cristalizarse en una sola estructura molecular. Los químicos lo llaman el punto de no retorno. Para una restauradora, es el momento en que puedes retirar las manos y saber que la imagen sobrevivirá a los siglos, a la humedad y al olvido. Hoy, mientras el aire salino de la costa dominicana entra por los ventanales de mi taller, siento que Alexander y yo hemos alcanzado nu