En la restauración, el pecado más mortal no es el descuido, sino el exceso de celo. Existe algo llamado "sobrerrestauración", un estado delirante donde el técnico se enamora tanto de la idea de la perfección que termina pintando una obra nueva sobre los restos de la original. Crea una fantasía estética para no tener que enfrentarse a la fealdad de la pérdida. Durante veinticinco capítulos, os he hecho creer que el pigmento se había estabilizado. Os hice creer en el sol de San Pedro de Macorís,