Hay una etapa en la vida de toda pintura que los expertos llamamos "estabilización". Es ese periodo, a veces años después de la última pincelada, donde los materiales dejan de pelear entre sí y aceptan su nueva forma. El aceite se funde con el pigmento, la tela se relaja sobre el bastidor y las grietas —el craquelado— dejan de ser una amenaza para convertirse en la prueba de que la obra está viva. Hoy, sentada en el porche de nuestra casa en San Pedro de Macorís, siento que Alexander y yo final