La torre de cristal de Briston Holdings nunca se había visto tan imponente como aquella mañana de martes. En las pantallas gigantes del vestíbulo, los gráficos de Bloomberg mostraban una línea verde ascendente que parecía desafiar la gravedad. Bajo la dirección de Joe, la empresa había recuperado un 12% de su valor bursátil en tiempo récord. Su enfoque en la transparencia y la renovación de los contratos energéticos había atraído a inversores que antes miraban a la familia con recelo.
Joe Brist