El aeropuerto regional de La Salle era, como muchos aeropuertos de Montana, más una pista de aterrizaje funcional que un centro de tránsito. Pequeño, con ese aroma peculiar a café filtrado y aire frío que se colaba por las puertas automáticas, era el lugar exacto donde la vida de Joe y Abigaíl se había cruzado por primera vez en años, en medio de la persecución y el miedo.
Joe y Aby estaban en el aeropuerto de la salle, era pequeño, pero funcional. Se encontraban sentados en un banco acolchado cerca de la ventana, con el paisaje nevado de las Montañas Rocosas en la distancia. Estaban vestidos impecablemente para la ocasión: Joe con un traje de faena oscuro que honraba sus raíces de ranchero, Abigaíl con un abrigo color crema que la hacía parecer una aparición luminosa.
Ambos recordaban la primera vez que se vieron allí. Abigaíl había estado frenética, huyendo de Arthur, que la había seguido hasta La Salle como un depredador. La repentina aparición de Joe, con su sola presencia, había e