La atmósfera en el rancho había alcanzado una paz casi idílica, aunque todos sabían que era una calma sostenida por hilos de seda. Los días pasaban entre cuidados hacia Clara, quien parecía florecer espiritualmente mientras su cuerpo físico continuaba su lento declive. La complicidad entre Joe, Abigail y Clara se había transformado en un sistema de soporte perfecto; eran tres náufragos que habían aprendido a construir un hogar en medio de la tormenta.
El jueves por la tarde, el sonido de un mot