La Habitación del Bebé
La luz suave de la tarde se filtraba por las grandes ventanas de la habitación, creando un ambiente cálido y sereno. Helena y Alexander estaban rodeados de cajas, brochas y rollos de pintura. El olor a pintura fresca impregnaba el aire mientras Alexander, con la camisa ligeramente desabotonada y las mangas remangadas, estaba arrodillado frente a una cuna a medio armar, claramente frustrado.
- ¿De verdad necesitas hacerlo tú misma? - preguntó Alexander, su tono cargado de