Mundo de ficçãoIniciar sessãoUna Mentira Que Parezca Verdad
El camino de regreso transcurrió en silencio, pero no era incómodo. Helena iba recostada contra el asiento, con la cabeza girada hacia la ventanilla, observando las luces de la ciudad difuminándose a medida que se alejaban del mirador. Alexander, con una mano en el volante y la otra descansando sobre el muslo de la mujer, la miraba de reojo de vez en cuando.
Cuando llegaron a la mansión, él apag&o







