Edward
La casa estaba en silencio cuando volvimos. El resto de la familia se había dispersado, algunos hacia los jardines, otros a sus habitaciones. El aire fresco de la noche se colaba por los ventanales, trayendo consigo el eco de risas lejanas y el aroma de las flores de la terraza.
Grace subió las escaleras delante de mí sin decir una palabra. Su andar era sereno, pero cada paso parecía provocador. Sabía que yo estaba al borde. Sabía exactamente lo que hacía.
Al entrar a la habitación, se d